Desde hace años, las técnicas de Business Intelligence, Data Mining y el algo más reciente concepto de Big Data buscan la forma de ganar dinero con toda la información que sea posible atesorar. Los centros comerciales, lugar donde trabajan grandes vendedores, saben que la información es dinero, y por eso se estudian las ofertas, los packs, la colocación de los productos, el diseño de los paneles, etcétera, basándose en todos los datos que están a su alcance y que son capaces de obtener en sus instalaciones.

Desde la cuánto, cómo y a qué horas se llenan las plazas de aparcamiento o qué modelos de coches y con cuanta antigüedad pasan por la barrera del parking. Cuánto tarda una persona en comprar desde que aparca y se va, las cantidades que compra, con qué medio de pago lo hace, qué banco es el que utiliza, qué tipo de cantidades se hace en efectivo, los productos, la relación que hay entre esos productos y el tipo de vehículo y día del mes, etcétera. Toda esa información es útil para generar el mejor catálogo de productos, y poner el descuento en el sitio adecuado, a la hora adecuada, el día adecuado y conseguir maximizar la ganancia.

En algunos sitios te hacen además encuestas, e incluso hay algunos que te piden el código postal para saber desde qué ubicación vienes. Son datos que si el cliente se los da libremente y ellos pueden asociarlos a la compra podrán utilizar para mejorar su sistema.

Por supuesto, entre los tipos de datos que son de interés se encuentra también la información relativa a cómo se mueven los clientes dentro del centro comercial, para ver si hay zonas calientes, zonas con poco tráfico o mal señalizadas, y cómo influye la colocación de la mercancía en la venta en función de los tiempos y distancias que es capaz de recorrer un cliente dentro del espacio de la tienda

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